Y Enéas, que veloz llegar quisiera,
Con los ojos le busca, de ardor lleno,
Allá á lo largo de enemiga hilera:
Firme el otro en su basa ve sereno
Al osado adversario á quien espera;
Mide el tiro á la lanza con la vista,
Y «¡Así esta diestra, que es mi Dios, me asista,
CLXIII.
»Y aqueste hierro que vibrante á Enéas,»
Dice, «en castigo á su insolencia arrojo!