Arrebatad piadosos mi navío;
Esperanzado en vos Turno os invoca!
¡Allá estrelladme en áspero bajío,
Do Rútulos no lleguen, ni importuna
Fama me siga ni memoria alguna!»
CXLV.
Dice, y en zozobrante afan no sabe
Entre intentos dudosos qué decida:
O si ya, enloquecido por tan grave
Afrenta, el pecho sin piedad divida