Silbante: la fantástica figura
Vuelve la espalda y huye con presura.
CXXXVIII.
Cayó Turno en la red; y á la esperanza
De acabar con Enéas, aire toda,
El alma, lisonjero á la venganza,
Abrió sedienta, de placer beoda.
Y «¿A dónde, Enéas, vas?» grita, y se lanza;
«No, no abandones la ajustada boda!
Tierra que, hendiendo el mar, buscando vienes,