Ya llega: el hado inevitable gira

Sobre su frente.» Dice, y la mirada

Del campo de los Rútulos retira.

Palante á esta sazon su lanza osada

Con grande esfuerzo á su adversario tira,

Y arranca de la vaina incontinente

La espada, que en su mano arde luciente.

CIII.

Allí el asta fué á dar donde eminente

La armadura protege al hombro, y pudo