Manchar el lecho, y hoy á Turno asiste.

Al filo de su acero juntamente

Caiste tú, Laride, y tú caiste,

Mísero Timbro, en los rutulios llanos:

Hijos de Dauco, idénticos hermanos.

LXXXV.

¡Cuán dulce el confundir los dos gemelos

Fué á sus padres! Con arma hora los pide

Que el suyo le ciñó, Palante; ¡y hélos,

Qué atroz desemejanza los divide!