LXX.

Mas no; que cuando herirte se promete

Aquella mano, en ala en torno densa

Los siete hijos de Forco dardos siete

Lanzan, cada uno el suyo, en tu defensa:

En el divino escudo y el almete

Parte rebotan sin causar ofensa;

Parte van á la piel, y entrado habria

El hierro, cuando Vénus lo desvía.

LXXI.