En pié él mismo en la popa, el horizonte

Domina, y á su vista los reales

Troyanos tiene. Con la izquierda luégo

En alto embraza su broquel de fuego.

LVI.

Lo vió el pueblo sitiado, y de los muros

Unánime clamor el aire envía;

Lanzan todas las manos dardos duros,

Creciendo la esperanza en osadía:

Tal grullas de Estrimon nublos oscuros