De enherbolar saetas conocia.

Mató despues á Clicio, hijo de Eolo;

Y á Creteo, á quien fué la compañía

Fiel de las Musas su deleite solo,

Su ejercicio el laud, la poesía

Su amor. Carros marciales, lides bravas

Siempre, ¡vate infeliz! cantando estabas.

CLXII.

Oyen los jefes que el peligro llama:

Mnesteo y el intrépido Seresto