A Priverno quitó Capis la vida.
Habíale primero rasguñado
Temílas con su lanza. Él, que á la herida
Fué la mano á llevar, desacordado
Tira el escudo. En alas conducida
Vino una flecha, y al izquierdo lado
Clava su mano, entra, la entraña hiere
Que aire recibe y da, y el triste muere.
CXXI.
Arcencio, el de figura señalada,