Ya clama el sitiador por toda parte;
CXVIII.
Corre y los fosos terraplena, y pega
Antorchas á los muros, con desprecio
Del peligro de muerte á que se entrega.
A las puertas terrífico Lucecio
Llamas vibrando amenazante llega.
Venir le mira, y un peñasco recio,
Como roca de monte desprendida,
Lanzó Ilioneo, y él rindió la vida.