Entre tanto enemigo hórrido acero;

Trepa al muro, cubierto de Troyanos,

Y alto asidero busca, amigas manos.

CXVI.

Á la carrera Turno y con la lanza

Habiéndole seguido, ya cercano

Le mira, ya sobre él victoria alcanza.

«¡Qué! ¿de librarte de mi fuerte mano

Concebiste, demente, la esperanza?»

Dice, y cogiendo al que trepaba en vano,