A la triste, que enciende duelo tanto,

Acuden, por mandato de Ilioneo,

Y de Yulo, que vierte largo llanto;

Sustentándola en brazos se encaminan

A su hogar, y en el lecho la reclinan.

CIV.

Óyese del clarin el són agudo;

El canoro metal de alarma llena

Los campos, y ya el aire, en ántes mudo,

Con los ecos terríficos resuena.