¡Oh espectáculo! ¡oh bárbaro trofeo!

Síguelos de la plebe el clamoreo.

XCVII.

De sus muros, en tanto, á la siniestra

Los sufridos Troyanos aparecen;

Protegidos del rio, á mano diestra,

Sus anchas fosas á la par guarnecen.

¡Ah! de sus altas torres pasan muestra

Al campo, ¡y cuán de véras se entristecen

Viendo (ni cabe engaño) aquellos vultos