Tál flor purpúrea á quien tronchó el arado

Desfallece á morir; tál la amapola

Sobre su débil vástago doblado

Inclina mustia la gentil corola

Que la lluvia agobió. Desesperado

Niso penetra el escuadron, y á sola

La persona, entre todos, de Volcente

Solicita su cólera impaciente.

XCI.

Acá y allá, ya aquel, ya este guerrero,