El asta parte despedida, y viene,

Hendiendo sombras, á Sulmon frontero,

Y rómpese en su espalda, y la madera

Hecha astillas las vísceras lacera.

LXXXV.

Agobiado Sulmon rueda al instante,

Y con hondo estertor, trémulo, frio,

Las entrañas fatiga, agonizante,

Y de encendida sangre vierte un rio.

No hay quien no torne á ver, quien no se espante