»Negro vapor al cielo enviando, humea
Á largos trechos moribundo fuego.
Si permitiereis que ensayado sea
Por nuestras manos de fortuna el juego,
Y á la ciudad vayamos Palantea
A buscar nuestro jefe, luégo, luégo
Terrible con la sangre y los despojos
Le gozarán presente vuestros ojos.
LI.
»Y no temais que entre el silencio mudo