Y las desgracias de mi Patria, alzado

Me hubo en brazos Oféltes, aguerrido

Varon, mi padre; y luégo acá, á tu lado,

A más altos objetos he venido,

Miéntras siga por áspero sendero

Al buen Rey mio hasta el confin postrero.

XLIII.

»Hay aquí un alma que la vida en nada

Aprecia ante la gloria. Con mi vida

Yo tu gloria daré por bien comprada.»