De vosotros, vendrá á meter conmigo

El hacha en esos frágiles maderos?

¿Quién á invadir ese tremente abrigo?

No; ni armas de Vulcano, ni guerreros

Buques mil, contra mísero enemigo

He menester; y porque más se aneguen,

Que todos los Etruscos se les lleguen!

XXXII.

»Ni teman de nosotros, cual del Griego

Que robó el Paladion, cobarde, oscuro,