No tuvieses tu fe, mísero Albano!—

Arrastrar al follon (¡castigo recio!)

Manda implacable el vencedor romano;

Y entre zarzas pasando y entre abrojos

Rastro dejan de sangre los despojos.

CXXX.

Tú, Pórsena, á tu vez, por el proscrito

Tarquino instando, la ciudad bloqueas;

Y ya de libertad corren al grito

Espadas á blandir nietos de Enéas: