Y otro despues. Mas á los golpes mios

Rindió sus armas y agotó sus bríos.

CXIII.

»Fuese así, no á mis brazos te arrancaras,

Buen hijo; ni insultando la frontera

Con mengua mia, tantas vidas caras

Mezencio criminal segado hubiera;—

¡Desolada ciudad, no así lloraras!...

Vosotros, ¡oh! de superior esfera

¡Dioses! ¡gran Jove, reinador supremo!