Gime de heridos yunques la oficina:

Alzando con gran fuerza el brazo, iguales

Alternos golpes dan; tenaza emplean

Mordaz, y el hierro sin cesar voltean.

XCI.

En tanto que así brega el buen Vulcano

En su antro humoso, en su tranquilo lecho

La luz bendita y gorjear temprano

De las aves que triscan en el techo

A Evandro despertaban. El anciano,