Y con su llanto la Titonia esposa;
¡Y yo...! ¿Esas gentes que en marcial arreo
Hierros forjan, en liga poderosa
Ves? ¡En muros cerrados yo las veo
Mi ruina maquinar!» Habló la Diosa,
Y con sus brazos de aparente nieve
Blanda al lento marido ciñe y mueve.
LXXVIII.
En medio del letargo, de repente
Recibe el Dios la conocida llama,