Y vigoroso le comprime, y hiende
Seca de sangre la feroz garganta
Y los hórridos ojos le quebranta.
LII.
»Y volcada la puerta, al claro dia
Las reses y rapiñas que el perjuro
Guardaba y pertinaz negado habia,
Salen: crece el concurso: al aire puro
Arrastran por los piés la mole fria;
Ni se hartan de mirar el rostro, el duro