XLV.
»Murado el monstruo, el héroe que el camino
Le seguia, llegó de rabia insano;
Mira acá, torna allá, perdido el tino,
Los dientes cruje, y su furor es vano.
Él tres veces da vuelta al Aventino,
Tres veces él con vengadora mano
Entrada busca sin que modo halle,
Y tres rendido se sentó en el valle.