Y en las puertas terríficas pendientes

Gustaba ver su criminal instinto

Torvas cabezas. De su boca ardientes

Humos lanzaba, de Vulcano prole

El monstruo, al menear su inmensa mole.

XL.

»Trayéndonos, al fin, un sér divino,

El tiempo coronó nuestro deseo:

Máximo vengador, despues que al trino

Gerïon humilló, con el trofeo