Y jóvenes selectos, y del ara

Canos ministros, traen en seguida

Entrañas que el divino fuego asara,

Cestas do con su dón Céres convida,

Tazas do su caudal Baco depara.

Enéas y su guardia, allí tendida,

Lomos de un buey entero, trozos hacen,

Y consagrados intestinos pacen.

XXXVII.

Calmada el hambre, que ávida devora,