El rey Arquipo: sobre yelmo fino

Tiende sus hojas el olivo santo.

Él los monstruos del reino serpentino

Con el tacto domaba y con el canto;

Iras durmiendo de dragon furente

Manso paraba el ponzoñoso diente.

CLII.

¡Mísero sabio! no será que vede

El paso á la troyana arma homicida

Tu canto soporífero; ni puede