Nadaban, hácia el Cielo, vió su lumbre,

Y viéndola, gimió porque áun vivia.

El último verso es de primer órden: no está traducido sino sentido el ingemuitque reperta. Aníbal Caro, con ser más literal en la expresion, es aquí ménos artista.

Considerado meramente como intérprete de un texto latino, G. Hernandez es muy fiel, aunque amplifica y parafrasea demasiado. En esto tiene alguna disculpa; se proponía hacer un Virgilio inteligible á todos, y lo consiguió: su Eneida apénas necesita notas. Era, sin duda, eminente humanista, y su trabajo virgiliano conserva toda la estimacion que puede tener una traduccion del siglo XVI hoy que tanto ha adelantado la correccion de los textos. Puede consultársele todavía con fruto: pocas veces yerra, y siempre en compañía de buenos intérpretes.

(d) Cristóbal de Mesa, ardiente secuaz de la escuela italiana, amigo y panegirista del Tasso, á quien imitó con infeliz fortuna nada ménos que en tres poemas épicos, publicó La Eneida de Virgilio, traducida... Madrid, por la viuda de Alonso Martin, 1615. 8.º, 8 hs. preliminares y 356 foliadas.

Tiene esta version la extrañeza de estar en octavas y tercetos alternados: lo cual asimismo vemos en las Metamórphosis de Pedro Sanchez de Viana. La dedicatoria es al rey Felipe III.

Poeta seco y versificador duro y difícil, quedó Mesa muy inferior á Velasco, y su obra no fué reimpresa nunca. La traduccion de las Églogas y Geórgicas que en 1618 publicó, supera bastante á su Eneida. Entre nuestros humanistas del siglo pasado era casi proverbial la ridícula traslación del Intonuere cavæ, genitumque dedere cavernæ

Retumbó dentro en su profunda panza.

(e) A estas dos traducciones poéticas, únicas que se hicieron en la dorada edad de nuestras letras, deben añadirse dos en prosa. Es la primera:

—«Las Obras de Publio Virgilio Maron, traduzido en prosa castellana por Diego Lopez... con comento y anotaciones. Valladolid, por Francisco Fernandez de Córdoba. 1601; 4.º, 8 hs. prls. y 378 folios.» Esta es la primera edicion, segun resulta del Catálogo de Salvá.