No; que blanden el hierro, y son legiones.
CVII.
Oscura miés de puntas encontradas
El campo cubre, y en dudosa liza
Reflejan en las nubes las espadas
Del sol los rayos. Tal primero eriza
El piélago sus ondas, y encrespadas,
Más y más cada vez se encoleriza,
Y encumbrándose, en fin, desde su asiento,
Esforzado amenaza al firmamento.