»Ya: decrépita edad, y asombradiza

De suyo la vejez, tu mente, ¡oh buena

Mujer! con temorcillos martiriza,

Y de especies fatídicas te llena

Viendo entre reyes la empeñada liza.

Cuidar las aras tu deber te ordena;

Hazlo, y deja del reino á los magnates

Acordar treguas ó librar combates.»

XC.

En cólera creciente se inflamaba