Miéntras, bajos los ojos, con prolija

Pausa los vuelve, en el purpúreo manto,

Ni en el cetro rëal la atencion fija:

Ideas tales no le ocupan, cuanto

El proyectado enlace de la hija;

Y la voz del oráculo elocuente

Revuelve pensativo allá en su mente.

LI.

«Que éste es,» se dice, «el anunciado yerno

Con quien mi cetro he de partir, medito;