LEÓNIDO.—En vano infundir me quieres

Torpe miedo con tu lengua;

En vano, en vano pretendes

Que yo á tu fé me someta;

Jamás al niño cristiano

El demonio amedrenta,

Y ante el Hijo de María

El Averno eterno tiembla,

¡Espíritu mentiroso!

Ve, huye, ve á las tinieblas,