Despertaba el día,
Y á su albor primero,
Con sus mil ruidos
Despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
De vida y misterios,
De luz y tinieblas,
Medité un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
Despertaba el día,
Y á su albor primero,
Con sus mil ruidos
Despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
De vida y misterios,
De luz y tinieblas,
Medité un momento:
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!