¡Llora! Nadie nos mira.

Ya ves; yo soy un hombre... ¡y también lloro!

XLV

En la clave del arco mal seguro,

Cuyas piedras el tiempo enrojeció,

Obra de cincel rudo, campeaba

El gótico blasón.

Penacho de su yelmo de granito.

La hiedra que colgaba en derredor

Daba sombra al escudo, en que una mano