XXXVIII

Los suspiros son aire, y van al aire.

Las lágrimas son agua, y van al mar.

Dime, mujer: cuando el amor se olvida,

¿Sabes tú adónde va?

XXXIX

¿A qué me lo decís? Lo sé: es mudable,

Es altanera y vana y caprichosa;

Antes que el sentimiento de su alma,

Brotará el agua de la estéril roca.