No veíamos las letras
Ninguno, creo;
Mas guardábamos entrambos
Hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aún entonces
Pude saberlo;
Sólo sé que no se oía
Más que el aliento,
Que apresurado escapaba
Del labio seco.
No veíamos las letras
Ninguno, creo;
Mas guardábamos entrambos
Hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aún entonces
Pude saberlo;
Sólo sé que no se oía
Más que el aliento,
Que apresurado escapaba
Del labio seco.