Diera, alma mía,

Por cuanto espero,

¡La fe, el espíritu,

La tierra, el cielo!

XXVI

Voy contra mi interés al confesarlo;

Pero yo, amada mía,

Pienso, cual tú, que una oda sólo es buena

De un billete del Banco al dorso escrita.

No faltará algún necio que al oirlo