Suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar; que no hay cifra

Capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh hermosa!

Si, teniendo en mis manos las tuyas,

Pudiera, al oído, cantártelo á solas.

II

Saeta que voladora

Cruza, arrojada al azar,

Sin adivinarse dónde

Temblando se clavará;