XXIV.
Fué esta voz primer nuncio que declara
Á los Teucros ventura. El padre al hijo
La palabra quitóle; mas se pára
Con asombro, un instante, y regocijo,
Y recobrado, «¡Salve, Tierra cara!»
Y «¡oh Penates de Troya, gracias!» dijo:
«Cumplióse el voto: el lance aquí me muestra
La anunciada heredad, la patria nuestra!