XXIII.

»Ora arribado hubiere á extraño suelo

Por suerte adversa al Ítalo, ó por vano

Error de patria y seductor señuelo,

A resistir embates el Troyano,

Ni á él redimo ni al otro. Ó gloria ó duelo

Lábrele á cada cual su propia mano:

El cetro universal yo á nadie inclino;

Por sí los hados se abrirán camino.»