XLVIII.

»Mas por divina voluntad guiados

A los bordes venimos de tu imperio:

A la cuna de Dárdano los hados

Traen los nietos de Dárdano. Con serio

Ordenamiento, á los tirrenos prados

Que honra el Tibre, y, envueltas en misterio,

Nos mueve á las vertientes de Numico,

El sabio Apolo, de promesas rico.