XLIII.

»Como este cetro la palabra mia:

Falto del jugo vegetal materno,

Segado en brazos y melena umbría,

Ya verdor no dará frondoso y tierno:

Hierro al bosque arrancóle, árbol un dia;

El arte en bronce le embutió, y eterno

Emblema de los reyes de mi casa,

De mano en mano incorruptible pasa.»