XCVI.
Dijo, y campo la turba le franquea
Pasmado oyendo aquel audaz mandato,
Y viendo el pronto obedecer, rodea
Palante á Turno con la vista un rato;
Por su cuerpo gigántico pasea
Los ojos: rabia muda en ceño ingrato
Muestra á distancia: al fin, sin más respeto,
Sale, y contesta del tirano el reto: