XCVI.

Á su voz cada jefe sus legiones

Ferradas, en batalla ordena: ceban

La rabia vomitando maldiciones;

¿Qué más? en astas que en el aire elevan,

De los dos degollados campeones

Los rostros clavan, y, á doquier los muevan,

¡Oh espectáculo! ¡oh bárbaro trofeo!

Síguelos de la plebe el clamoreo.