XCIII.

Un grito de terror álzase al cielo,

Y á su turno los Rútulos á viva

Fuga se dan en polvoroso vuelo.

Enéas á la turba fugitiva

Muerte no da, ni áun contrapuesto telo

O pecho firme su ímpetu cautiva;

Entre la nube que la vista ofusca

A Turno solo anhela, á Turno busca.