XCII.

Y encima se desploma herido, inerme,

Del muerto amigo á quien unió su historia,

Y en paz allí su último sueño duerme.

¡Oh, felices los dos! si alguna gloria

Puedo yo de mis versos prometerme,

Siglos no eclipsarán vuestra memoria

Miéntras sustente inmoble el Capitolio

El prez de Enéas y de Jove el solio!