VII.
Y hé aquí de entre la plácida corriente
Y pompa de los álamos umbría
Al Dios que guarda el Tibre, el Rey durmiente
Vió alzarse venerable, y que vestia
Cendal verdoso, y en su anciana frente
A las húmedas crines retejia
Oscuras juncias. Habla, y de esta suerte
Consuelo el Númen y esperanzas vierte: