LXXXI.
»El aire y fuego me obedece: en duda
No pongas la eficacia de tu ruego;
Todo lo alcanza, y mi poder te ayuda.»
Así razona cortésmente, y luégo
Rendido á la beldad Vulcano anuda
Los vínculos de amor, de amores ciego,
Y dichoso en los brazos de su dueño
Se deja poseer de un manso sueño.