LXXVI.
En balde hablaba así la Reina: mira
Que en Latino sus voces no hacen mella;
Y ya, quemando sus entrañas, gira
El veneno furial por toda ella:
Movida, en fin, de ponzoñosa ira,
Fantasmas ve, respetos atropella,
Y por la ancha ciudad el paso ciego
Abrevia con febril desasosiego.