LXXVI.

Llegan ya al campo y muro, cuando aquellos

Bultos miran que á izquierda mano tienden.

El yelmo de Mesapo da destellos

Que entre el nocturno clarear ofenden

La vista á quien observe: huyes, mas ellos,

Desmemoriado Euríalo, te venden!

«No equívoca vision mi mente inflama,»

De en medio del tropel Volcente clama.